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Frescos de la iglesia de San Nicolás de Bari en Valencia

Publicado por A. Cerra

Este templo situado en el núcleo antiguo de la ciudad española de Valencia es una extraordinaria conjunción de estilos artísticos. Por una parte se trata de una construcción realizada en estilo gótico durante el siglo XV, lo cual lo emparenta con otros monumentos valencianos muy cercanos, entre ellos varios palacios, y especialmente el hermoso edificio de La Lonja.

Frescos de la iglesia de San Nicolás de Bari en Valencia

Pero por otra parte, esa arquitectura gótica se convierte en el soporte de uno de los conjuntos pictóricos más espectaculares que se realizaron durante el siglo XVII en toda España. Y sin duda, al entrar en el interior de esta iglesia de una única nave lo que más llama la atención son los frescos barrocos que recubren hasta el último centímetro del templo.

En la elaboración de semejante conjunto pictórico de primer nivel intervinieron distintos artistas, pero es obligado citar a sus principales creadores, que fueron tres.

En primer lugar, hay que hablar del arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel, el cual entre los años 1690 y 1693 realizó un proyecto de modernización de la arquitectura gótica del templo, incorporando en la misma abundantes estucos, relieves, esgrafiados, así como transformó algunos de los antiguas arquerías apuntadas en nuevo arcos de medio punto.

Tras esa intervención, también participaría en el proyecto el pintor Antonio Palomino. Este artista por entonces era pintor de cámara del rey Carlos II y ya había trabajado en Valencia realizando las pinturas al fresco en la Basílica de la Virgen de los Desamparados o la iglesia de los Santos Juanes. Y para este otro templo de San Nicolás de Bari elaboró el programa iconográfico que habría de decorar su interior.

Sin embargo, no fue él quien lo ejecutó, y ese encargo recayó en uno de sus alumnos más aventajados, el artista local Dionis Vidal, el cual trabajó en estos frescos entre los años 1697 y 1700. Y para dejar constancia de su creación, ambos se retrataron en estas pinturas. Algo que les une con el autorretrato que Miguel Ángel en sus frescos del Juicio Final del Vaticano. Y esta referencia no es gratuita, ya que el conjunto de pinturas barrocas de San Nicolás de Bari en muchas ocasiones se conocen con el sobrenombre de la Capilla Sixtina valenciana.

Este tipo de comparaciones nunca son del todo acertadas, pero la verdad es que también los frescos de San Nicolás de Bari han sido objeto de una profunda restauración, devolviéndoles al conjunto de pinturas un esplendor y colorido muy similar al que pudieron tener en origen.

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